viernes, 29 de mayo de 2009

BANCO DEL SUR

BANCO DEL SUR, la construcción de una nueva arquitectura financiera regional.

INTRODUCCIÓN
El presente ensayo, pretende analizar cómo los procesos de liberalización financiera que avanzaron en la región a lo largo de la última década hicieron a estos mercados más eficientes y diversificados, pero también se intensificaron los problemas, por el incontrolado incremento de las entradas de capital y los flujos crediticios internos, dando como resultado crisis financieras. En vista de estos fenómenos América Latina ha impulsado desde el 2006 la construcción de una nueva arquitectura financiera regional denominada el Banco del Sur.
Este trabajo está estructurado de la siguiente manera: La primera parte se estudia las crisis en América Latina y la propuesta de la creación del Banco del Sur. En la segunda, se presenta la evolución y propuestas de este nuevo proceso. Finalmente, se analizan los problemas que el Banco del Sur debe enfrentar y los retos que asumirá frente a ellos.

1. CRISIS, NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA Y AMÉRICA LATINA.
Desde los años noventa en América Latina, la liberalización y desregulación financiera produjeron agudos episodios de crisis. Entre ellos una eliminación de los créditos e inversiones, provocando que los sistemas financieros y bancarios colapsaran.
En América Latina frente a esta liberalización, la caída de los mercados financieros se dio principalmente en México (1994-1995) y Argentina (2000-2001), provocado esencialmente por la eliminación de las tasas de interés, mayor libertad para el funcionamiento de los bancos extranjeros y la supresión de tasas de cambios. Aunque mucho se hable en beneficio de la liberalización financiera, el resultado no fue el esperado. La liberalización no significa que, al abrir los mercados los flujos de dinero van a estar en nuestras economías de una forma desbordante, todo lo contrario ya que los cambios acelerados en los flujos de créditos y mecanismos de determinación de las tasas de interés, ocasionan finalmente crisis bancarias.
Las crisis financieras pueden estar precedidas también por “crisis monetarias, crisis de endeudamiento externo, crisis bursátiles y crisis bancarias”
[1].


“Las crisis son una característica inherente al capitalismo, como una forma de depurar el mercado y de establecer las bases para una nueva fase de acumulación”
[2]

La sucesión de crisis financieras desde los ochenta y noventa, han venido aquejando a la región, así también, los problemas de financiamiento por déficit en la balanza de pagos, obligando a los países latinoamericanos recurrir al FMI y al Banco Mundial por líneas de créditos, que luego se transformarían en problemas de deuda externa que hasta hoy no se pueden cancelar. Frente a estos problemas, surgieron propuestas que implementaron nuevos mecanismos y estructuras financieras en la región.

1.1.- NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA Y AMÉRICA LATINA
Frente al contexto de las diversas crisis que agobiaron a América Latina, se creó una enorme preocupación por un evidente agotamiento de las IFIs
[3] debido a que no pudieron contrarrestar los desequilibrios económicos y financieros que aquejaban a la región. Sin embargo, el FMI y el Banco Mundial han procurado a través de “foros, conversatorios donde participan funcionarios gubernamentales, especialistas y empresarios del sector” (A. Girón, 2005:3) crear propuestas para enfrentar estos casos, sin embargo quedan en un segundo plano cuando el trance de la crisis es solucionado.
En definitiva, es importante para América Latina la construcción de una nueva arquitectura financiera regional. Por arquitectura, “se entiende la estructura de procedimientos y normas que definen el alcance y la operación de los mercados financieros internacionales”
[4].
Como definición de NAFI podemos manifestar que son:

“Medidas internacionales encaminadas a reducir la inestabilidad financiera internacional y a prevenir y gestionar mejor las crisis financieras, con miras a asentar e incrementar el crecimiento económico a escala mundial” (P. Bustelo, 2005: 3)

Además, esta nueva estructura para América Latina, debe ser capaz de hacer reformas sólidas y coherentes en los sectores financieros, económicos y sociales, sobre todo dejar la dependencia y condicionamientos de instituciones financieras internacionales como el FMI, el Banco Mundial y entidades asociadas como el BID entre otros. “En esa perspectiva, un adecuado diseño institucional propio […], puede hacer la diferencia”
[5]. Y es que, para nuestra región las fuentes de financiamiento han sido estas instituciones, que nos han otorgado créditos, pero con condicionamientos que nos comprometen a mantener una política fiscal disciplinada.[6] No obstante, algunos de los países latinoamericanos aun cumpliendo con los lineamientos propuestos para superar crisis como el de la deuda externa, no han podido finalmente solucionar ese grave problema que aqueja considerablemente su estructura económica.
Por lo tanto, se hace necesario para América Latina que “los procesos regionales son la forma más eficaz de aumentar sus márgenes de maniobra y de responder a sus necesidades específicas, sin que ello implique desechar los esfuerzos necesarios para impulsar los cambios indispensables en el plano multilateral” (M. Romero, 2008: 14). De allí, la importancia en el ámbito latinoamericano de construir una nueva arquitectura financiera regional, en torno a la creación del Banco del Sur como “instrumento que se inserte a contracorriente de la liberalización financiera de los países de Latinoamérica y, de esta forma, tener la potencialidad de cambiar la relación de nuestra América con el mundo financiero”
[7]

2. BANCO DEL SUR: propuesta y evolución
La iniciativa de crear un Banco del Sur, se ve fundamentada en la cooperación financiera regional, la misma que podría estar motivada por objetivos políticos, económicos y sociales. Estas motivaciones para la cooperación financiera se pueden dar desde “la necesidad de facilitar la resolución de conflictos entre Estados vecinos o de contribuir a evitarlos o aliviarlos, hasta las aspiraciones de mayor integración política o, incluso, de unión”
[8].
La propuesta para crear esta nueva estructura financiera regional, nace en la candidatura hacia la presidencia de Hugo Chávez en 1998-1999 (M. Romero, 2008:23) e impulsada a inicios del 2006. Básicamente la propuesta consistía en “crear instituciones financieras alternativas al Banco Mundial (BM) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) para todos los países del sur, y también había hablado del tema con los jefes de Estado africanos y de la India. Finalmente el proyecto se centró en América del Sur”
[9].
Sin embargo, fue el 3 de mayo del 2007 en Quito, donde Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Brasil, acordaron la creación de un Banco del Sur como instrumento que permita dejar esa dependencia del FMI, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Los resultados económicos y sociales obtenidos de estas instituciones multilaterales, claramente reflejan la ausencia efectiva para el desarrollo en la región.
El gobierno de Venezuela, fue el primer país de América del sur que dijo “basta al FMI y BM”. Por otro lado, Argentina y Brasil, pagaron todas sus deudas con estas instituciones y fueron distanciándose. En Ecuador, se despidió al representante del BM, el gobierno declaró además que la deuda mantenida era injusta y, finalmente los países de Bolivia y Nicaragua dejaron de reconocer la autoridad del CIADI, el Centro Internacional para el arreglo de diferendos relativos a las inversiones.
Las necesidades que aspiramos de este nuevo banco, es que permita la cooperación latinoamericana que cada vez se pierde por las diversas posiciones de los gobernantes, no obstante esta alternativa crea cimientos para el inicio de una nueva integración. Las perspectivas que el Banco del Sur podrá ofrecer a sus países miembros serían las siguientes:

a) “La ruptura de los vínculos de dependencia del sistema financiero internacional
b) El desarrollo económico de los países miembros, mediante la inversión en salud, educación, infraestructura básica a cargo del sector púbico y la creación de líneas de crédito para los pequeños productores, dando prioridad a la producción alimentaria.
c) La integración regional, en base a la creación de economías complementarias, mediante el comercio justo, equitativo y solidario.
d) La construcción de un nuevo modelo de desarrollo, basado en las personas y el respeto a la vida”
[10].
e) A futuro, también podría ser el banco emisor de una moneda común de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

También, un objetivo del Banco del Sur sería el de financiar proyectos de infraestructura, especialmente en materia energética, industrialización de las economías y desarrollo del mercado interno, que les permita competir de forma eficiente con el resto del mundo.
“El 9 de diciembre del 2007, se inauguró oficialmente el Banco del Sur, en Buenos Aires” (M. Romero, 2008: 24), y la puesta en marcha de esta nueva institución se debía dar después de la firma del acta de fundación por siete países latinoamericanos
[11], sin embargo divergencias entre los gobiernos han retrasado el inicio de esta nueva estructura financiera.
Las reservas internacionales que países como el Ecuador, Bolivia, Uruguay entre otros depositan en bonos del Tesoro de los Estados Unidos otorgan un rendimiento de 4 y 5% que finalmente van a financiar a los países desarrollados, y finalmente cuando nuestros países solicitan un crédito este ronda el 8 y 10%
[12].
En definitiva, la creación de un Banco del Sur como modelo de financiamiento al desarrollo de la región no sólo lo consideraría como un proyecto encaminado a resolver ciertos problemas económicos, políticos o sociales sino como un instrumento que sea la base de integración latinoamericana. Pese a ello, su funcionamiento presenta divergencias por posiciones fuertes e intereses de los gobiernos y aunque, existan mecanismos que solucionen estos impases. Pienso que los retos a los cuales deben enfrentarse, permitirán a la región crear oportunidades y disminuir las amenazas.

3. BANCO DEL SUR: problemas y perspectivas

En las líneas anteriores, se presentó los primeros conflictos sobre la construcción del Banco del Sur y su puesta en marcha. Uno de los principales problemas son las diferencias entre los gobiernos, la realidad más latente es con Brasil, debido a que no siente la necesidad de un nuevo banco regional para Latinoamérica, porque ya poseen un banco de desarrollo como es el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES), que otorga créditos importantes a la región, financiando proyectos de infraestructura básicamente. Sin embargo pese a esta línea de préstamos también se presenta una condicionalidad. “la condición de que los países receptores (compren brasileño)
[13], beneficiando a sus empresas ya sea exportando bienes o realizando obras de infraestructura. Entonces, hablamos de una integración regional libre de condiciones o volvemos al antiguo modelo del FMI y Banco Mundial. La mayor interrogante hoy en día para los países firmantes.
Tan sólo con imaginarme una Latinoamérica que utiliza su propio Banco para financiarse sin depender del FMI o del BM, podría pasar de ser una utopía a una posibilidad concreta. Aunque los intereses de por medio juegan un papel importante y decisorio.
Otro aspecto que me parece importante destacar, es el hecho de las enormes diferencias económicas entre Argentina, Brasil en relación con Bolivia. Éric Toussaint manifestaba que “[…] cuando Grecia, España y Portugal se hicieron miembros de la Unión Europea, los fondos de integración han sido liberados para poner a esos países a la altura del resto. Será necesario ayudar a Bolivia, hasta ahora considerada como un país proveedor a bajo precio de materias primas, para dotarse de un aparato industrial diversificado, a imagen de Venezuela o Brasil. El objetivo es nivelar hacia arriba la economía de los países miembros”
[14]. Así, él plantea que la cooperación y la creación del Banco del sur, el principal pilar sea la justicia social.
BANCO DEL SURAportación por país (Abril, 2008) La propuesta es interesante, pero evaluando los impactos que podrían tener una ayuda hacia Bolivia y otros países que no se encuentren con disponibilidad económica suficiente podría crear en las economías latinoamericanas un desajuste financiero. Sin embargo, cabe destacar, que un cronograma de aportación en función de la economía de cada país sería la respuesta temporal a la estructura del Banco del Sur. En abril del 2008 se establecieron tres tramos para la aportación de cada país.



Esta aportación es equitativa y cumpliría formalmente con la justicia social que manifestara Toussaint. Sin embargo, al utilizar este mecanismo tanto Argentina y Brasil que son las dos economías fuertes de la región, manifestaban que “el principio de «un país un voto», rija solamente en las reuniones anuales del directorio del Banco” (E. Toussaint, 2007). Lo que es evidente, que estos dos países desean prevalecer en la toma de decisiones.
Es importante pensar, que la idea de proponer y crear el Banco del Sur, en realidad, puede convertirse en una verdadera y sólida arquitectura financiera regional. Es una nueva propuesta, y a mi juicio una gran herramienta que puede proteger a los países de la intromisión política como son las condicionalidades del FMI, BM, BID, CAF.
El Banco mundial tiene importantes ideales que pueden construir el inicio del anhelado sueño de Bolívar, ver a toda Latinoamérica unida. Mis palabras pueden ser interpretadas como nostálgicas pero creo firmemente que en nosotros está el camino para desarrollarnos y no continuar copiando ejemplos de otros que finalmente no nos conducen a nuestros verdaderos intereses.

CONCLUSIONES
Los procesos de liberalización en la región han presentado por una parte mercados más eficientes y por otra una enorme intensificación de problemas que se tradujeron en crisis financieras muy agudas. En América Latina, la dependencia hacia instituciones financieras internacionales como el FMI, Banco Mundial han limitado enormemente la capacidad regulatoria que el Estado debería implementar. Sin embargo, esto constituye una prueba más de la debilidad estructural en nuestra región.
Precisamente, para evitar mayores dificultades se han efectuado una serie de instrumentos dentro de un marco de cooperación para hacer frente a las crisis.
La construcción de una nueva arquitectura financiera internacional que impulsó el nacimiento del Banco del Sur pasó de ser una sencilla idea de un presidente, a convertirse en parte proporcional de una respuesta que hace mucho tiempo Latinoamérica debió plantearse. Este proyecto representa una iniciativa que ha ido ganando fuerza e interés. Aunque, esos mismos elementos como el interés de algunos gobiernos en vez que crear pasos concretos para su ejecución, lo que han ocasionado es limitar su funcionamiento.
Creo firmemente, que el generar una nueva arquitectura financiera es un enorme desafío. Muchos latinoamericanos tenemos hoy un impulso por crecer y una conciencia frente a los diversos problemas y caos que propiciaron en gran parte la liberalización y de la enorme dependencia financiera. Condiciones más condiciones.
El Banco del Sur, frente a los diversos retos que deberá enfrentar, tendrá la dura tarea no como institución sino como un verdadero accionar cooperativo conformado por los gobiernos miembros, diferenciar sus “objetivos, organización, normativa, operatoria y control democrático público respecto a las entidades financieras multilaterales cuestionadas como el FMI, el Banco Mundial y el BID” (P. Dávalos; 2007). Evitando caer en la trampa de los antiguos modelos de cooperación monetaria y financiera sino más bien impulsar una estructura firme sobre la base de un modelo de desarrollo diferente.
Finalmente, crear condiciones y alternativas financieras para América Latina no será una tarea fácil. Creo, que la creación de una banca regional de desarrollo representa una importante iniciativa de cooperación donde la movilidad de los recursos financieros estén encaminados a apoyar al desarrollo de sus miembros.
BANCO DEL SUR, alternativa financiera regional que responde al agotamiento de la estructura financiera internacional. (Ricardo Patiño)
BIBLIOGRAFÍA.

1. Alicia Girón, Crisis Financieras, Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, 2005

2. ATTAC Argentina, Banco del Sur, una estrategia para la independencia, Observatorio Internacional de la Deuda, 2007

3. Eric Toussaint, ¿Qué pasa con el Banco del Sur?, Observatorio Internacional de la Deuda, 2008

4. Franklin Canelos, “La Nueva Arquitectura Financiera Internacional”, en Gabriela Weber, Sobre la Deuda Ilegítima, aportes al debate, Centro de Investigaciones CIUDAD, 2008

5. John Williamson, Latin American Adjustment: How Much Has Happened?, Peterson Institute for International Economics, 1990

6. Marco Romero, “Lógica y necesidad del Banco del Sur”, en Comentario Internacional: revista del centro andino de estudios internacionales, No. 8, Quito, 2008

7. Pablo Bustelo, “Una nueva arquitectura financiera internacional en favor del desarrollo”, en I. Olivié y A. Sorroza , Más allá de la ayuda. Coherencia de políticas económicas para el desarrollo, Ariel‐Real Instituto Elcano, Barcelona, 2006

8. Pedro Páez, “La necesidad de una nueva arquitectura financiera en Ecuador”, en Rafael Quintero y Erika Silva, Hacia un modelo alternativo de desarrollo histórico, Ediciones la Tierra, Ecuador, 2005

9. Roy Culpeper, “Reforma de la arquitectura financiera mundial: el potencial de las instituciones regionales”, en Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Cooperación Financiera Regional, Chile, 2006

10. Véronique Kiesel, “El Banco del Sur en la línea de largada”, en Diario belga Le Soir: Encuentro con Eric Toussaint. entrevista, 2007
[1] Alicia Girón, Crisis Financieras, Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, 2005, p. 6
[2] Marco Romero, “Lógica y necesidad del Banco del Sur”, en Comentario Internacional: revista del centro andino de estudios internacionales, No. 8, Quito, 2008, p. 3
[3] Instituciones Financieras Internacionales.
[4] Pablo Bustelo, “Una nueva arquitectura financiera internacional en favor del desarrollo”, en I. Olivié y A. Sorroza , Más allá de la ayuda. Coherencia de políticas económicas para el desarrollo, Ariel‐Real Instituto Elcano, Barcelona, 2006, p. 295
[5] Pedro Páez, “La necesidad de una nueva arquitectura financiera en Ecuador”, en Rafael Quintero y Erika Silva, Hacia un modelo alternativo de desarrollo histórico, Ediciones la Tierra, Ecuador, 2005, p.363.
[6] Ver John Williamson, Latin American Adjustment: How Much Has Happened?, Peterson Institute for International Economics, 1990, para una presentación amplia del tema.
[7] ATTAC Argentina, Banco del Sur, una estrategia para la independencia, Observatorio Internacional de la Deuda, 2007
[8] Roy Culpeper, “Reforma de la arquitectura financiera mundial: el potencial de las instituciones regionales”, en Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Cooperación Financiera Regional, Chile, 2006, p.65
[9] Véronique Kiesel, “El Banco del Sur en la línea de largada”, en Diario belga Le Soir: encuentro con Eric Toussaint. entrevista, 2007
[10] Franklin Canelos, “La Nueva Arquitectura Financiera Internacional”, en Gabriela Weber, Sobre la Deuda Ilegítima, aportes al debate, Centro de Investigaciones CIUDAD, 2008, p.28
[11] Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela
[12] ATTAC Argentina, Banco del Sur, una estrategia para la independencia, Observatorio Internacional de la Deuda, 2007
[13] Eric Toussaint, ¿Qué pasa con el Banco del Sur?, Observatorio Internacional de la Deuda, 2008
[14] Entrevista realizada a Éric Toussaint, 16 de mayo de 2007.

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